




Uno de los lugares más bonitos de la Costa Brava acoge a ésta maravillosa finca llena de glamur y recuerdos, rebosa el mar y la naturaleza, a cubierto de la Tramontana. A día de hoy se conserva la casa principal de un prestigioso arquitecto de los años 70, que está intacta. En la entrada principal de la finca tras una puerta majestuosa de hierro, se encuentra la casa de los guardas. Todavía se puede pasear por sus jardines entre fuentes, pinos y el sonido del mar, accediendo a la cala desde la misma. En la actualidad cabe la posibilidad de crear 5 parcelas con una totalidad de 3.000 m2 construidos, una oportunidad única para vivir una experiencia de antaño.