




Esta magnífica propiedad está situada en uno de los parajes más deseados de la Costa Brava. Es un ejemplo emblemático de la arquitectura ampurdanesa que data del siglo XVII, y una de las mejores propiedades de la región. La finca consta de: una residencia principal completamente restaurada y que conserva muchas de las características de la antigua masía al tiempo que permite disfrutar de las comodidades de la vida moderna, una torre de cuatro niveles lista para reformar que podría ser utilizada como zona para los invitados o de servicio, y un establo que necesita una pequeña reforma pero que es ideal para los amantes de la equitación. El extenso terreno incluye dos pozos independientes que abastecen de agua las tierras, una enorme piscina, lago con peces, olivos y bellos jardines bien cuidados, todo accesible a través de un camino de entrada con portal automático. La casa posee alarma y calefacción central.