Pekín, China

A toda velocidad

Iyna Bort Caruso

Pekín es una ciudad milenaria que se está modernizando a pasos agigantados.

La capital de China constituye el corazón cultural y político de la nación. Esta palpita con el constante migrar de personas y entidades de otras ciudades, otros países, otros continentes.

Pekín está dividida en seis distritos urbanos, ocho distritos suburbanos y dos condados rurales. Una extensa red pública de subterráneos, ómnibus y “trolleys” contribuye a mitigar la congestión y el embotellamiento del tráfico. La vida aquí es cosmopolita y apasionante con más de 100 jardines públicos y aún más museos. Es fácil vivir bien en Pekín, por más que los productos y servicios de estilo occidental tienen su precio.

El estilo arquitectónico de la China imperial convive con la construcción de muchísimos nuevos edificios, algunos de estos diseñados por arquitectos internacionales de vanguardia. Los precios han aumentado de manera vertiginosa en el mercado inmobiliario, en especial en el segmento de las nuevas propiedades residenciales. En las partes más densamente pobladas de la ciudad, predominan los edificios de apartamentos. Hay casas con patio de estilo tradicional conocido como Siheyuan. Originalmente construidas para la nobleza, estas casas fueron convertidas en viviendas para varias familia durante la Revolución comunista. Muchas han sido demolidas para dar paso a la construcción de conjuntos de edificios de gran altura, pero algunas han sido restauradas y atraen a quienes buscan vivir la experiencia de la China histórica.

Chaoyang es el distrito diplomático, barrio en el que residen también muchos profesionales de otros países. Los modernos edificios de apartamentos ofrecen amenidades de estilo europeo. Este barrio palpita con parques, vida nocturna, tiendas de marcas famosas y centros educativos internacionales.

Las villas independientes ideales para las familias suelen encontrarse en los barrios más alejados. Por ejemplo, en Shunyi, próximo al Aeropuerto Internacional de Pekín, se disfruta una apacible atmósfera suburbana, pero a la vez se cuenta con algunas escuelas internacionales, restaurantes y centros comerciales. En algunos complejos residenciales hay personal de administración residente que habla inglés, y también amenidades tales como centro de fitness, piscinas y seguridad similares a las que se podrían encontrar en los de Europa y Norteamérica.

La normativa que rige para la adquisición de propiedades en Pekín varía de una jurisdicción a otra de la ciudad, pero se han levantado muchas de las restricciones a la compra de propiedades por parte de extranjeros. En sentido estricto, el gobierno es el propietario de las tierras y las otorga en régimen de arrendamiento con fines residenciales por plazos de hasta 70 años.