Islas Vírgenes Británicas

Sol, mar, estabilidad

Iyna Bort Caruso

La historia de las Islas Vírgenes Británicas (BVI por su sigla en inglés) ha dado lugar a cuentos de leyenda. Se dice que la isla de Norman, situada en el extremo austral del archipiélago, fue el escenario del libro de Louis Stevenson “La Isla del Tesoro.” En las grutas cercanas se ocultaron antaño riquezas saqueadas por piratas, y en el lecho marino yacen los restos de antiguos naufragios.

Los espadachines de ayer son los marineros y buzos de hoy en día. Las aguas al abrigo del canal Sir Francis Drake atraen a navegantes que desafían al viento, y el exótico mundo marino atrae a submarinistas de todos los rincones del planeta.

Las Islas Vírgenes Británicas están formadas por más de 60 islas y cayos. Menos de un tercio de estos están habitados, y los que lo están han logrado evitar el tipo de desarrollo desenfrenado que se observa en algunas partes del Caribe. Los isleños de las BVI se empeñan en proteger sus recursos, y eso se refleja en las playas incontaminadas, las aguas azul intenso y los palmares que coronan el paisaje. No hay ni edificios de gran altura ni casinos. Para ver multitudes, habrá que ir a otro lugar.

Tortola es la isla más extensa y poblada del archipiélago, lo cual no es mucho decir en un territorio cuya población total no llega a 30.000 habitantes. Al otro lado del Canal se encuentra Virgen Gorda, un recoleto destino de clubes de navegación a vela y exclusivos resorts ideales para quienes valoran la privacidad. Uno de los lugares más famosos de las BVI son Los Baños (The Baths), una maravilla geológica de grandes rocas de granito que forman piscinas naturales, grutas y cavernas que pueden recorrerse a nado. Los más aventureros se dirigen a islas más solitarias como las de Jost Van Dyke, Great Camanoe y Anegada, la única isla de coral de la cadena volcánica de las Islas Vírgenes Británicas. Allí los submarinistas se sienten a sus anchas. Por estar rodeada por la mayor barrera de coral, en el lecho marino yacen barcos hundidos en antiguos naufragios. Es algo así como un parque de diversiones para la exploración submarina.

La arquitectura de las BVI refleja el estilo caribeño tradicional. Las residencias son típicamente de hormigón con amplias terrazas, techos altos y colores brillantes. La incorporación de pérgolas, frondosos jardines, piedra del lugar y madera suaviza las adustas aristas del hormigón. En las casas más exclusivas se exalta la belleza del lugar. “Si una casa tiene vista al mar Caribe y una piscina con borde infinito, se olvida todo lo demás, ” dice Dietmar Lichota, agente inmobiliario de BVI Sotheby’s International Realty de Tortola Lichota.

El mercado de vacaciones es predecible: lento pero estable. Muchos inversores internacionales exploran posibles casas de vacaciones en sus viajes al Caribe. Para quines deciden comprar propiedades en las Islas Vírgenes Británicas , un aspecto que toman muy en cuenta es la estabilidad económica y política. Aunque autónomas, las BVI son un territorio de ultramar del Reino Unido.